Si vives en La Habana, o pasas por ella, tarde o temprano encontrarás un motivo para acercarte al Malecón.
Si eres joven, incluso bajarás las escaleras hasta las rocas y, mientras el sol se esconde y produce reflejos dorados en el agua, tú, de blanco impoluto, tu cuerpo pegado al suyo, le hablarás de amor, le hablarás de Yemayá, la madre de todos, la dueña y señora del mar, ese mar que os salpica el rostro con gotitas de agua, saladas y brillantes.
Le hablarás y ella te escuchará en silencio. Le hablarás y tu voz se acompañará de la voz del mar. Le hablarás tan suavemente, que algunas de tus palabras se perderán con el batir de las olas, esas que dejan charquitos a sus pies, las mismas que, a escasos metros, estallan contra las rocas.
30 julio 2010
BAJO EL MALECON
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1 comentarios:
La belleza sintiendo la fuerza de las olas, esas que "estallan contra las rocas"
Saludos
http://www.flickriver.com/photos/ceferan/
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